Luciérnagos & Friends
“La Estela Cántabra más grande jamás pintada”
El 19 de Junio 24 de los mejores hombres/mujeres que formaban un comando, fueron juzgados y condenados por un delito que no habían cometido… ¿o si? Pues para qué mentirnos, sí, fuimos nosotros una vez más capitaneados por los Luciérnagos, los anfitriones en su segundo encuentro de Luciérnagos y Friends. Esta vez la misión era conseguir la estela Cántabra más grande del mundo y como no podía ser de otra forma, el lugar tenía que ser una de nuestras playas en la costa quebrada “la playa de la Arnía”.
No os voy a mentir pero días antes ya tenía ese runrun en las tripas que me decía que algo gordo se iba a cocer esa noche y, mientras le comentaba mis dudas vía telegram a Josemi y desvariábamos un poquito (cosa normal desde hace un tiempo jajaja), iba preparando todos los trastos luminosos que tenía a mi alcance y el walkie-talkie. El día 28 por al mediodía, mientras comía con mi amigo Jesús y viendo el tiempo que teníamos fuera (casi tenemos que salir con canoa del restaurante), una vez más, vía telegram, le comentaba a Josemi el tiempo real que teníamos por la zona de Solares… La cosa pintaba chunga, estábamos a poco menos de 9 horas de la hora a la que habíamos quedado. Esa misma tarde, también vía telegram, ultimé los detalles con Nacho, creo que le dije unas 143 veces que pasaba a buscarle a las 20:30 para no llegar tarde a lo más importante del día ¡¡¡LAS CERVEZAS!!!!!!
Ya con Nacho en el coche, salimos como un cohete dirección a la Arnía. Allí ya estaba nuestro amigo en común Álex, unos saludos rápidos y empezamos a ver a la gente que esa noche serían nuestros compañeros de escena. Casi todos de negro con ropa de abrigo, algunos paisajistas ametrallando los acantilados con sus trípodes y sus filtros, cada loco con su tema!!! Nos juntamos con un grupito que ya conocíamos de alguna que otra charla de los Luciérnagos y como ya pasaba un ratito de las 21:00 (hora a la que nos habían citado) decidimos proceder a asaltar el bar más cercano… Podéis imaginar la cara que puso la camarera al ver entrar a unas 15-18 personas, todos de negro y la mayoría hablando de cámaras de fotos, muchos con linternas colgadas del cuello o como es mi caso del cinturón… No sabía donde meterse la pobre, al poco rato aparecieron los anfitriones entre disculpas y “ponme una” se unieron a la gran marea negra y mientras unos rumiábamos un bocata otros apuraban sus consumiciones. Poco a poco fuimos saliendo a prepararnos cada uno con su particular ritual… linternas, frontal, gorro, guantes,walkie… creo que no me dejo nada!!!!
Acto seguido me asomé al coche de Josemi para ayudarle a cargar algunos de los trastos que utilizaríamos esa noche y allí estaba ella, el amor de mi vida, la que aquella noche me acompañaría la Ledlenser X21… Sin pensármelo dos veces la agarré, estaba fría como el hielo… pero le duró poco!!! Después de cargar todos los trastos, reunión de grupo para escuchar las palabras de Pedro, un artista de la comunicación y, entre cachondeos e instrucciones precisas cada uno ya tenía su función. La verdad que yo ya sabía días antes lo que me tocaría hacer, ya que hablando por Facebook pedían a alguien con calzado cómodo para subir a lo alto de una “colina” (por llamarlo de alguna forma), los que me conocéis sabéis que soy un culo inquieto y me ofrecí voluntario sin pensármelo dos veces :D. Mientras el resto del grupo bajaba a la playa, yo me quedé en la zona de cámara con los Luciérnagos y Kyke (codigoSUR), que fue el elegido como ayudante de Pedro para controlar tiempos y dar opiniones sobre encuadre e iluminaciones (decir que a Kyke no lo conocía en persona, soy fan suyo por las redes sociales y fue un verdadero placer conocerlo en persona). Mientras Pedro empezó a sacar linternas de la mochila, el resto empezamos a sintonizar los canales de los walkie-talkie para hablar en la misma frecuencia… menudo juguete que teníamos… menuda noche… ¿Pedro me escuchas? ¿y el resto, me escucháis? cojonudo, ya estamos todos sincronizados.
Al poco rato ya estábamos en la playa los dos Manueles (Abascal y Frías) y empezaron a seleccionar gente para iluminar las lastras, otros para hacer siluetas y alguno para saltar por las rocas e iluminar la enorme roca del fondo (menuda noche pasó el pobre que le tocó…) mientras tanto, Josemi y yo (más bien él, yo solo aguantaba un palo pinchado en la arena) empezamos a marcar el radio de la estela en el suelo y a dividirla en 4 cuartos mientras Pedro y Kyke nos coordinaban desde la zona de cámara, “un pelín más a la derecha… Un pelín más atrás… ahí ahí, dale una vuelta… COJONUDO, dale unos golpes a eso para que no se mueva en toda la noche” todo eso por el walki entre risas y cachondeos de los otros dos que andaban por el fondo colocando al resto de gente… Después de alguna que otra prueba de iluminación, cada uno ya posicionado en su puesto, por el walki Pedro nos comunicó que la siguiente sería del tirón, sin cortes y que fuera lo que fuera esa sería la toma buena… yo que estaba en el punto más alto podía ver toda la escena con un simple movimiento de cuello y aquello fue acojonante. Primero iluminamos las piedras del fondo y el haz de luz con la X21, que era mi misión… 4 interminables minutos en los que la X21 empezó a coger temperatura y parecía aquello una fragua!!! yo les decía por el walki “ojo que esto se calienta” pero nada, caña, caña y más caña… después de esto tocaba hacer la estela, 12 interminables minutos en los que Josemi y los dos Manueles lo bordaron. Yo con mi función ya cumplida me bajé a la zona de cámara con Kyke y Pedro para ver cómo el resto de gente seguía iluminando las siluetas que se ven en primer plano, y justo después de un rato Pedro nos dijo “señores, terminamos la toma”, así sin paños calientes. Kyke, Pedro y yo nos asomamos a la pantalla de la 5D MkII esperando ver la ansiada estela, y la primera impresión fue cojonuda,
¡¡LA TENEMOS!!
A los 15 segundos ya teníamos a toda la tropa detrás mirando jajajaja. Una experiencia que sin duda repetiría una y otra vez. Ver a tanta gente unida por la fotografía y más concretamente por el ligth-painting, algo asombroso y con un mundo de posibilidades…
Desde aquí, quiero felicitar a mis amigos Luciérnagos por toda la planificación y preparación de la toma, sin ellos habría sido imposible crear…
¡LA ESTELA CÁNTABRA MÁS GRANDE DEL MUNDO!
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